Quise construir mi propia versión de OpenClaw y Hermes. Y fracasé.
Perseguí la autonomía máxima para mis agentes hasta que descubrí que estaba resolviendo el problema equivocado: sin control ni trazabilidad no hay confianza, y sin confianza no hay autonomía que valga.
OpenClaw funciona como una sala de control para equipos de agentes. Hermes busca que los agentes aprendan de tus patrones y desarrollen nuevas capacidades con el tiempo. Ambos apuntan a un objetivo muy atractivo: máxima autonomía.
Yo quería exactamente eso.
Hasta que empecé a construirlo.
El problema no era técnico
El problema era que, mientras más autonomía le daba al agente, menos entendía qué estaba haciendo.
Y ahí apareció el verdadero riesgo.
Un agente con acceso libre a un equipo puede borrar archivos, exfiltrar datos, instalar software o ejecutar acciones que nadie esperaba simplemente porque interpretó mal una instrucción. Si además alguien consigue manipular el prompt, el problema deja de ser una demostración interesante y pasa a ser un incidente de seguridad.
En un entorno enterprise, eso simplemente no es aceptable.
Cambié la pregunta
En lugar de preguntarme “¿cómo hago que el agente haga más cosas solo?”, empecé a preguntarme:
“¿Cómo hago que haga exactamente lo que fue diseñado para hacer y que cada decisión sea observable?”
De ese cambio nació AgentInTheLoop.
En vez de perseguir autonomía ilimitada, prioricé control y trazabilidad.
Los agentes pueden usar herramientas, consultar la web, ejecutar código Python dentro de un sandbox e integrarse con múltiples canales. Pero cada decisión, cada llamada al modelo y cada ejecución queda registrada. Hay límites explícitos, aislamiento del entorno y protecciones contra amenazas como prompt injection o exposición de datos sensibles.
No es una limitación accidental.
Es una decisión de diseño.
Primero hay que construir confianza
Y lo más interesante es que esta experiencia cambió mi visión del futuro. Creo que los agentes sí terminarán mejorando y extendiendo sus propias capacidades, e incluso adaptando plataformas completas según las necesidades de cada cliente.
Pero para llegar ahí no basta con darles más libertad.
Primero hay que construir confianza.
Paradójicamente, cuanto más autónomos queremos que sean los agentes, más importante se vuelve poder entender, auditar y controlar cada paso que dan.
Al final, no fracasé por no poder copiar OpenClaw o Hermes.
Fracasé porque descubrí que estaba persiguiendo el problema equivocado.
Si te interesa el detalle técnico de cómo están construidos estos dos harnesses — el Gateway de OpenClaw, los profiles auto-mejorables de Hermes, sus fronteras de seguridad — publiqué un resumen arquitectónico en la comunidad: OpenClaw y Hermes: arquitectura de harnesses de agentes autónomos. Es gratis, solo necesitas crear una cuenta.